Ojo al gato

Fuente: Manuel J. Jáuregui | Reforma

10 Feb. 2017. Debemos tener cuidado que por tener el ojo fijo y obsesionado en el garabato, que son las trumperías provenientes del norte del Bravo, descuidemos el gato de los problemas nacionales.
Está bien que hay que diseñar estrategias e implementarlas para neutralizar lo mejor posible los embates del trumpismo, pero no se nos puede olvidar que al interior arrastramos problemas de gran envergadura, como la INSEGURIDAD que se ha extendido por todo el País.

Zonas antes pacíficas como Cancún y Playa del Carmen se han calentado, y no se diga la frontera norte del País, en la que un día sí y otro también hay enfrentamientos, asaltos en carreteras, extorsiones, plagio de migrantes y demás males derivados de la impunidad que reina en nuestro México Mágico.

No hay mejor forma de defender a México que haciéndolo más fuerte, y la forma de lograrlo es superando los problemas que enfrentamos, derivados de innumerables errores del Gobierno, y que se siguen acumulando. Es un gran error que el Gobierno federal no haga ni el intento por controlar su gasto, que se excedió en el último ejercicio en casi 600 mil millones de pesos sobre lo autorizado por el Congreso. Error resulta, igualmente, el perenne gasolinazo y lo que de éste se derive, como aumentos en el precio de la energía eléctrica y la inflación.

Otro error, y GRANDE, es pretender sustituir a Agustín Carstens en el Banco de México con un funcionario cercano al Vicepresidente Videgaray, quien trae ya la voz cantante en todo, pues esto le quitará la independencia y autonomía indispensables para su cabal funcionamiento. Si es que acaso la guerra contra la corrupción ha iniciado, nadie está enterado, y este vicio sigue debilitando a nuestras instituciones. Y sin instituciones sólidas y funcionales, ¿cómo quieren enfrentar a Donald Trump?

Nos sorprendería que tardara siquiera un mes este “abuusuario” de Twitter en evidenciar alguna corruptela de funcionarios mexicanos, con lo que caería la indignación que pretenden desatar para “cerrar filas con el Señor Presidente” en un vano intento por levantar el índice más bajo de aprobación de un Presidente mexicano en la era moderna. ¡Tienen que ponerse a jalar los colaboradores de Peña para apaciguar al magisterio, restaurar la paz y el orden, reducir el gasto, garantizar la independencia y autonomía de Banxico y sacar el País adelante!

El dictador Trump no es nuestro único enemigo: “Hemos visto al enemigo, y él es nosotros”, dice una famosa frase. En el País tenemos muchos “Trumpitos” que no respetan leyes, moral ni persona alguna, que exhiben conductas chicharroneras, llenas de soberbia, abusivas, ilegales y contrarias al interés nacional. Y no hay quien los ponga en su lugar, como si México fuera una jungla dominada por el más feroz, no una república democrática, regida por leyes y dotada de nobles tradiciones. A veces damos la impresión -nos comentaba un amigo extranjero- que llegamos al borde del precipicio y por rendirle culto al machismo seguimos caminando.

 

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