Corrupción gubernamental y acceso a la información

Corrupción gubernamental y acceso a la información
México Unido Contra la Delincuencia A.C.
Programa de Cultura de la Legalidad

Esta mañana La Jornada publicó lo siguiente:

“El costo anual de la corrupción en México representa el doble de las ganancias que obtiene el crimen organizado, y es superior a los dividendos que el país capta como producto de la extracción de petróleo crudo y gas cada año, según el Consejo Coordinador Empresarial (CCE)”[1].

El impacto de la corrupción representa aproximadamente 10% del valor del Producto Interno Bruto (PIB) de México, las actividades del crimen organizado reportan ganancias anuales equivalentes a aproximadamente 5% del PIB y las rentas petroleras 8.1%. La corrupción, en términos económicos, nos cuesta y mucho. Este fenómeno le atañe a toda la sociedad y, en un país como el nuestro con esa cifra tan alta, demuestra que la corrupción tiene un sustento cultural en todos los sectores. Pero en este caso analizaremos la corrupción en el plano gubernamental.

La transparencia y la rendición de cuentas estimulan los canales de intercambio de información entre la ciudadanía y las autoridades. Esto reditúa en mayor escrutinio al quehacer gubernamental y ayuda a disminuir los actos de corrupción al interior de las instituciones públicas. De acuerdo al Banco Mundial “un gobierno abierto y transparente tiene más probabilidades de impulsar el crecimiento económico y, por consiguiente, reducir la pobreza”[2]. En México 46.2% de la población, 52 millones de personas, viven aquejadas bajo alguna condición de pobreza. La corrupción por ende es una problemática de enorme importancia que debemos atender para garantizar el desarrollo económico y social en nuestro país.

El desarrollo económico y la disminución de la disparidad son elementos imprescindibles para reducir las tasas de violencia y mejorar los índices de seguridad, cómo lo ha demostrado el investigador de la Universidad de Nottingham Richard Wilkinson[3].

La prevalencia del fenómeno de la corrupción está intrínsecamente relacionada con las instituciones políticas nacionales[4], y a nivel global ya existen importantes investigaciones en la materia. Se ha comprobado por ejemplo que los sistemas abiertos de rendición de cuentas y los castigos individuales ligados a éstos tienen un impacto positivo en reducir los actos de ilegalidad a nivel gubernamental.

En este sentido el punto de la transparencia representa un reto para nuestra sociedad. La Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información de 2007 tuvo como objetivo establecer instituciones autónomas y eficientes; lamentablemente las aspiraciones quedaron lejos de los hechos. Un ciudadano que solicita información del gobierno federal puede esperar hasta 50 días para obtenerla. Si la autoridad llega a inconformarse el proceso puede alargarse a 105 días. La transparencia expedita a la información pública en México es un mito que no se aplica más allá de lo expresado en la ley.

En los estados de Chiapas, Colima, Guanajuato, Zacatecas y a nivel federal no se cuenta con órganos autónomos sino con organismos descentralizados. Esto implica que están sujetos al control de los respectivos poderes ejecutivos. Aunque en todos los estados y en la Federación los nombramientos de quienes integran los órganos es atribución del Congreso, en la práctica en 42% de los casos la propuesta la hace exclusivamente el titular del Ejecutivo[5].

La autonomía y la eficacia en la rendición de cuentas en México son dos temas que no están cerrados. Y hasta que no sean atendidos la ilegalidad seguirá siendo más masiva que el crimen organizado y el sector energético.

Samuel León, Coord. de Redes Sociales

Programa de Cultura de la Legalidad
 Publicación de México Unido Contra la Delincuencia, A.C.

[1] Juan Carlos Miranda. “El costo de la corrupción duplica las ganancias del crimen organizado: CCE”, La Jornada, 17 de abril de 2012, link.
[2] “El Banco Mundial y la lucha contra la corrupción”. Última modificación abril del 2005. Link.
[3] Para más información véase: Richard Wilkinson y Kate Pickett, The Spirit Level: Why More Equal Societies Almost Always Do Better. Inglaterra: Penguin, 2010.
[4] Daniel Lederman, Norman Loayza, Rodrigo Reis Soares, “Accountability and Corruption: Political Institutions Matter”, World Bank and The University of Chicago (2001), revisado el 17 de abril de 2012, link.
[5] Para más información véase: Miguel Carbonell, “La transparencia como farsa”, Enfoque, 20 de febrero de 2012, link.

Foto: radiotrece.com.mx

La información contenida en las notas recuperadas para este espacio, no necesariamente representa la postura de MUCD, pero creemos que es importante para el fomento a la participación y el debate.
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