Borge y Duarte

Fuente: Juan E. Pardinas | Reforma

05 Mar. 2017. Javier Duarte ha sido nominado al premio Guinness por ser el político más corrupto del mundo. El ex gobernador de Veracruz tiene todos los méritos para poder aspirar a semejante distinción. La noticia de que se aplicaron quimioterapias falsas a niños enfermos de cáncer es un nuevo suelo de referencia de la vergüenza nacional. Su paso por el Ejecutivo veracruzano dejó un estado endeudado y con las instituciones devastadas. Sin menospreciar la escala de sus yerros, quisiera aprovechar este espacio para postular a otro ex gobernador que también tiene sobradas perversidades para merecer este funesto reconocimiento.

Roberto Borge es a la corrupción, lo que Steve Jobs a la computación. El genio del software y el marketing no inventó las computadoras, pero su proceso de innovación frenética convirtió su marca de manzanas mordidas en la pesadilla de sus competidores y el ensueño de los consumidores. Borge no inventó la corrupción, pero su sexenio fue un proceso de innovación constante sobre las formas en que se puede pervertir el poder público para el beneficio privado. Como bien distingue Eduardo Bohórquez, director ejecutivo de Transparencia Mexicana, Duarte es un mega-transa pero no deja de ser un pillo de la escuela tradicional: el erario público era su botín y disponía de él como si fuera su alcancía personal.

Como sostiene Bohórquez, Duarte se robó el dinero del presupuesto estatal, mientras que Borge se robó el estado completo. La venta a precios ridículos de la reserva territorial de Quintana Roo pone a Borge en una liga distinta de su colega priista. Cientos de hectáreas con los niveles más altos de plusvalía del país pasaron del patrimonio público a manos privadas. ¿Quiénes se ocultan detrás de las empresas fachada que se apropiaron a precios de ganga de esos predios en la Riviera Maya? El modus operandi del Cártel de Chetumal no sólo se limitó al saqueo del patrimonio geográfico, sino también innovó en las malas artes del despojo para apropiarse de lo ajeno.

La revista Expansión y Mexicanos contra la Corrupción detallaron cómo Borge echó mano de juicios laborales y poderes notariales para arrebatar a ejidatarios, hoteleros y empresarios sus legítimas propiedades en Cancún, Tulum y Playa del Carmen. El despojo sistemático como nuevo modelo de negocios de una banda del crimen organizado que operaba desde el despacho del gobernador de Quintana Roo.

Ante el difícil dilema de quién es más corrupto, Duarte o Borge, me permito proponer una solución salomónica. El premio al récord Guinness de la corrupción debe llevar el nombre de Roberto Borge, la entrega del primer Borge debe ser otorgada a Javier Duarte. ¿Quién es el más impune de los dos? Ahí no hay duda ni debate. Javier Duarte es un prófugo de la justicia. Algunos rumores de prensa ya lo dan por muerto. Mientras tanto, Roberto Borge esquía en Colorado y mira partidos de basquetbol en Miami.

@jepardinas
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